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  • 6 malos hábitos dentales infantiles y sus consecuencias

    Son muchos los malos hábitos que puede adquirir un niño a lo largo de su infancia; en ocasiones por imitación de los adultos, inducido por otros niños o por propia costumbre adquirida. Sin embargo, es responsabilidad de los padres vigilar esos hábitos, identificar los que pueden tener malas consecuencias y atajarlos tan pronto como sea posible.

    En el caso de los hábitos que un niño puede adquirir con respecto a su boca, existen algunos que dependen propiamente de la actitud del niño y otros que vienen impuestos por los padres. Vamos a ver cuáles son y qué consecuencias pueden acarrear para la salud bucodental del niño.

     

    Malos hábitos que dependen propiamente de los niños

    1. Deglución atípica
    La deglución atípica consiste en la colocación inadecuada de la lengua en el momento de tragar. La lengua presiona contra los incisivos superiores o inferiores durante la deglución, de tal manera que los dientes acaban desplazándose hacia delante, provocando lo que se conoce como mordida abierta (aunque los molares contactan entre sí, los incisivos delanteros no lo hacen).

    Tragar empujando con la lengua

    Según los expertos, este tipo de deglución viene derivada de la fase de la lactancia materna, cuando la succión de la leche se realiza colocando la lengua entre las encías (cuando todavía no han erupcionado los dientes). Sin embargo, si este hábito persiste más allá de los 4 años de edad, ya se considera que se ha desarrollado la deglución atípica.

    Cuanto mayor se haga el niño, más difícil será corregir este hábito. Por eso, a partir de los 6 años, se les coloca lo que denominamos como reja lingual; un aparato que les impide adelantar la lengua al tragar, obligándoles a colocarla correctamente en el paladar.
     

    2. Respiración oral
    Al no tratarse de una acción natural, la respiración oral puede acarrear muchos problemas especialmente en niños en edad de desarrollo. Además, de los problemas no relacionados con la boca, como el bajo rendimiento por la falta de oxígeno o la apnea del sueño, aquellos que respiren de manera oral, tendrán problemas de mal aliento, caries o enfermedades de las encías; esto se debe a que este tipo de respiración facilita la entrada de bacterias en la boca.

    Respiración oral

    Además, cuando no se respira de manera nasal, no se produce el suficiente estímulo para que los huesos se desarrollen adecuadamente. Por tanto, se produce una alteración en la estructura facial y la barbilla se queda más pequeña, dando lugar a maloclusiones y apiñamiento dental.
     

    3. Succión del dedo
    Aunque parezca un simple gesto que puede llegar a ser incluso enternecedor, la succión digital acarrea consecuencias graves en la boca de los niños. La presión que ejerce el dedo contra el paladar y la posición que adquieren los dientes al realizar este mal hábito, hace que el niño desarrolle una mordida abierta (ausencia de contacto de los incisivos superiores con los inferiores) y que el paladar se hunda y se estreche.

    Chuparse el pulgar

    Para corregir esta mala costumbre podremos ayudarnos de aparatología interceptiva, que, como su propio nombre indica, interfiere en los malos hábitos y le impide realizar la acción de la succión digital. Una vez corregida la práctica, será necesaria la colocación de ortodoncia que ayude a corregir la maloclusión desarrollada lo antes posible.
     

    Malos hábitos inducidos por los padres

    1. Dormir con el biberón
    Por cómodo que nos resulte o por mucho que ayude al niño a conciliar el sueño, no se le debe dar el biberón para dormir. El problema en cuestión reside en las horas de las que disponen las bacterias presentes en la lactosa para atacar los dientes y encías del bebé.

    Durante todas las horas de sueño, cuando se produce una disminución de la cantidad de saliva presente en la boca, las bacterias tienen vía libre para desmineralizar la superficie dental. Es lo que se conoce como caries del lactante o caries del biberón.

    Caries del lactante

    Por eso, es recomendable que si se toma el biberón (o cualquier otro alimento) antes de dormir, se limpien los dientes y encías para reducir, en lo posible, el efecto de las bacterias en la destrucción del esmalte dental.
     

    2. Mojar el chupete en azúcar o miel para calmar el llanto
    Aunque se trata de una costumbre cada vez más en desuso, solía ser bastante común el que los padres mojaran el chupete en azúcar o miel con el objetivo de calmar el llanto de un bebé.

    Sin embargo, este hábito favorece que el niño desarrolle caries en esos primeros dientes de leche. Y aunque aparentemente carezca de importancia porque, en palabras de algunos padres, “total, los dientes de leche se le van a caer”, la realidad es muy distinta.

    Está demostrado que aquel niño que desarrolla caries durante la primera dentición, tiene más probabilidades de desarrollar esta enfermedad en la dentición permanente. Además, llegado el caso de tener que extraer un diente de leche con caries, antes de que se caiga por sí mismo, puede conllevar que ese espacio que estaba destinado al diente permanente, sea ocupado por los dientes contiguos, haciendo indispensable la colocación de una ortodoncia para volver a generar el espacio necesario.
     

    3. Triturar toda la comida
    Triturar la comida para favorecer la digestión de un niño, en realidad, le hace flaco favor en lo que a su dentadura se refiere. Esto se debe a que sin masticación no existe la estimulación de los músculos y estructuras dentales.

    Mal hábito de triturar la comida

    Desde que erupcionan los primeros dientes del niño, debería empezar a ingerir alimentos sólidos ya que ayudarán a preparar la encía y las estructuras dentales para que los dientes crezcan fuertes y en el lugar adecuado.

    Nuestro granito de arena

    Si bien éstos son algunos de los malos hábitos más comunes tanto en niños como en los que les inducen sus padres, puede haber otras costumbres que pongan en riesgo la boca de los más pequeños. Evitándolos nos aseguraremos de que hacemos todo lo que está en nuestras manos porque la salud bucodental de nuestros hijos sea lo mejor posible.

    Sin embargo, si crees que tu hijo puede desarrollar algún tipo de problema dental debido a malos hábitos, no dudes en ponerte en contacto con nuestra odontopediatra, que le diagnosticará y enseñará las pautas que le hagan volver al buen camino dental.

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